¡Hola! ¡Bienvenidos a mi blog!


Quiero que conozcáis mi parte más creativa. En este espacio os muestro las cosas que me gustan: dibujos, muñecos, tarjetas, fotografías..., y toda clase de objetos que se me ocurren y puedo hacer con las manos.


Gracias por dedicarme parte de vuestro tiempo.




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5 de febrero de 2014

Un pequeño detalle.


Hoy quiero enseñaros cuatro modelos-prototipo de regalitos para entregar a los niños invitados a una comunión.
El encargo que recibí era totalmente libre y sin condiciones (que es lo que más me divierte), así que puse mi cabeza en funcionamiento y me salieron cuatro ideas:

Diminuta en cajita:

A esta rubia diminuta ya la visteis aquí.




Entra y sale a su antojo, pero a la hora de dormir siempre vuelve a su cajita de cerillas.



Bolsa de papel con caramelos y diminuta:

¡Doble regalo!



Los caramelos se saborean, se disfrutan... y se acaban. 






Pero nos queda la diminuta, que nos acompañará para siempre jamás.



Cajita de cartón con caramelos y sello de puercoespín:









¿Tirarías la caja cuando te comieras los caramelos?



Casita de cartón:







Unos habitantes muy dulces los de esta casita.



Se me ocurren otros objetos que podemos guardar en ella cuando quede vacía: pendientes, anillos, horquillas, botones... en fin, cosas bonitas y pequeñas.

Mi favorito... mi favorito...; de estos cuatro modelos no sabría por cuál decidirme.

Tú, ¿con cuál te quedarías?


3 de febrero de 2014

Objetos valiosos.


Algunos objetos que tengo en mi casa han estado conmigo desde que era pequeña.
Todos me traen buenos recuerdos, y quiero compartir con vosotros la historia de algunos de ellos.


Peine sirena:




Mi tía nos regaló unos peines de sirena a mi hermana y a mí durante unas vacaciones de verano en Oropesa del Mar. El de mi hermana era naranja y el mío azul, mi color favorito por entonces.
Hace unos meses vi en una revista un peine igual, de color rojo, en una sección de objetos de almoneda. Su precio rondaba los 25 euros. Se ha revalorizado por lo que se ve, pero... ¡el mío no lo vendo ni por todo el oro del mundo!


Monito:


También mi hermana tiene uno igual. 
Si le aprietas ambos lados del culete, abre los brazos y se agarra a cualquier sitio como una pinza.
Nos los compró mi madre en una tienda de frutos secos del barrio. Desde entonces, aquella tienda perdió su nombre propio y pasó a llamarse "donde los monitos".


Osito:


Otro regalo de mi tía. Un osito que se chupa el dedo.
Está relleno de unas bolitas grises. Con el tiempo fue perdiendo gran parte de esas bolitas y se quedó muy flacucho y blando. Hace poco lo rellené con guata y zurcí algunas partes que estaban rotas o pasadas.
No sé si será por su carita triste, pero dan muchas ganas de cogerlo y abrazarlo.


Juego de desayuno:




Este plato forma parte de un juego de tazas de desayuno y cafetera que me regalaron mis abuelos paternos cuando hice la primera comunión.
Siempre ha estado en casa de mis padres; hasta hace unos años que, buscando tesoros ocultos en los armarios del salón, lo encontré y lo traje a mi casa.
Mi teoría sobre este regalo es la siguiente: en su momento debió de gustarme bastante, porque Heidi era uno de mis personajes favoritos. Más tarde, se pasaría de moda y, de repente, empezaríamos a verlo infantil y anticuado.
Pero pasa que, al cabo de muchos años, llega un momento en que recuerdas tu infancia con cariño, con mucho cariño. Y te encantaría recuperar aquella época. Y crees que puedes hacerlo a través de los objetos que te pertenecieron entonces...


16 de diciembre de 2013

Envíos de Navidad.


Cada año por estas fechas, me gusta preparar sobres con algún regalito en su interior para enviar a mi familia y amigos.



Para que la sorpresa vaya bien protegida utilizo sobres acolchados de color marrón, y los decoro con sellos, washi tape y rotuladores.
El contenido de cada uno es diferente.


Los hay que llevan dentro un pascualín travieso...



... ¡o una pascualina XXL!



Una libreta navideña...





... o una postal.



Pero todos, todos, llevan en su interior mucho cariño; y estoy segura de que las personas que los reciben saben apreciarlo.


20 de mayo de 2013

12 bebés.

El sábado fue el bautizo de mi sobrinito Adrián.

Las mujeres de la familia regresamos a casa con un regalito de recuerdo.
Mi hermana preparó unos saquitos llenos de caramelos, y me pidió que hiciera unos muñequitos para adornarlos.
Así que, hoy os traigo...

¡¡¡Doce bebés!!!



Son calvitos, con un solo mechón de pelo rubio.
Su ropita, variada. Para hacerla, utilicé trocitos de las mangas de varios bodys de Adrián, que mi madre cortó para dejarlos de manga corta.



Tienen ojitos azules, como Adrián...



... y un chupetillo que los entretiene cuando tienen hambre.



Son unos bebés muy tranquilos...



¡Oh!
¡Parece que uno protesta!



¡Y ahora otro!



¡Oh, no!
¿Tendrán hambre?



¡¡¿¿Qué hago??!!
¿Alguien me presta doce biberones?

7 de mayo de 2013

El día de las mamás.

Estoy contenta, porque tengo acuarelas nuevas.
Con parte del dinero que me han regalado mis padres por mi próximo cumpleaños he comprado una caja de la marca Van Gogh de doce colores.


Tenía tantas ganas de estrenarlas que pensé: ¿y si hago un dibujo para el día de la madre?



Pero no un dibujo cualquiera, no, ¡un retrato de familia!
Basándome en una foto que nos hicimos el año pasado después de una comida familiar, hice este dibujo en una hoja de cuaderno. Después lo pasé, calcándolo sobre una ventana, a un papel de acuarela fino. 
Mi sobrinito Adri no aparecía en aquella foto, aún no había nacido, pero en este dibujo tenía que estar, tan pequeñín y tan rico como es.



Os presento a mi familia.



Un poco más cerca...



Me gusta cómo quedan las siluetas contra el fondo verde-gris.



Este año, mi regalo del día de la madre fue doble: uno para mi madre y otro para mi hermana, por haberse estrenado recientemente como mamá.



Dos paquetes con dos bonitos papeles (en realidad es uno solo, reversible)...



... y un ramo de lilas precioso.
Mmmmmm...
¿No os llega su olor?

7 de abril de 2013

Una sorpresa enorme.

Una sorpresa es algo que no esperas.
Yo no esperaba nada y, de repente, me vi saliendo de la oficina de correos con una sonrisa en la cara y una enorme caja bajo el brazo.
Venía de parte de Ana Claramonte, autora del blog 613 materika. Aunque no nos conocemos en persona, puedo decir que es una chica detallista, entusiasta, buena y, sobre todo, generosa.
Desde hace tiempo admiro su trabajo a través de las fotos que publica en su blog, y ahora me ha encantado poder tener en mis manos algo creado por ella.


Al desenvolver el paquete, encuentro una preciosa caja decorada por todos sus lados.



En una de sus solapas viene escrito este bonito mensaje.



Dentro de la caja veo varios regalos; entre ellos, esta carpeta de cartón con una carta en su interior.
Como dice la portada, verdaderamente hay cariño en esta carta.



Envuelto en un paquete-caramelo, este bote; bonito por fuera y por dentro.
Esa etiqueta de madera tiene un dibujo... que me suena...
¡¡Es uno de mis angelitos-abeja!!



¡Deseando ver qué contiene!



¡Cuatro etiquetas de madera con cuatro angelitos-abeja!



Y un montón de letreritos con mi nombre para personalizar objetos y regalos.



Por otro lado, muy bien envueltas y protegidas, encuentro estas dos iniciales; una blanca y otra rosa, a las que buscaré un lugar bien visible para poder contemplarlas siempre que quiera.



El regalo más grande de todos viene envuelto en un papel de seda rojo con lunares blancos.
Lleva una etiqueta (preciosa) que me indica que este regalo no es para mí.
(Me parece que ya sé para quién es...)



¡¡Sí!!
¡¡Es para Adrián, mi nuevo sobrinito!!
Una bonita nube que alegrará su habitación...


... y que le dará fresquito en los días de verano con sus gotitas de lluvia.
(Quiero deciros que el trabajo de Ana es perfecto: la pintura, el acabado, el sistema para colgar la nube...)



Cada uno de los regalos viene envuelto de manera muy cuidada, con todo detalle.
De ellos he despegado esta colección de tiras de washi tape que he colocado en mi cuaderno para guardarlas de recuerdo.

Ana, tu regalo me ha alegrado, emocionado y encantado.
Muchísimas gracias por tu generosidad y por pensar en mí como destinataria de esta buenísima sorpresa.
Besos, besos, besos.